DECLARACIÓN BLASFEMA Y HERÉTICA DE 1991, REALIZADA POR JUAN PABLO II:

 

CARTA ENCÍCLICA

CENTESIMUS ANNUS (1991)

DEL SUMO PONTÍFICE JUAN PABLO II

 

A SUS HERMANOS EN EL EPISCOPADO, AL CLERO, A LAS FAMILIAS RELIGIOSAS,

A LOS FIELES DE LA IGLESIA CATÓLICA, Y A TODOS LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD,

EN EL CENTENARIO DE LA RERUM NOVARUM.

 

Venerables hermanos,
amadísimos hijos e hijas:
¡Salud y bendición apostólica!

 

51.

… (continúa)

La Iglesia lleva a cabo este servicio predicando la verdad sobre la creación del mundo, que Dios ha puesto en las manos de los hombres para que lo hagan fecundo y más perfecto con su trabajo, y predicando la verdad sobre la Redención, mediante la cual el Hijo de Dios ha salvado a todos los hombres y al mismo tiempo los ha unido entre sí haciéndolos responsables unos de otros. La Sagrada Escritura nos habla continuamente del compromiso activo en favor del hermano y nos presenta la exigencia de una corresponsabilidad que debe abarcar a todos los hombres.

53.

… (continúa)

No se trata del hombre abstracto, sino del hombre real, concreto e histórico: se trata de cada hombre, porque a cada uno llega el misterio de la redención, y con cada uno se ha unido Cristo para siempre a través de este misterio. De ahí se sigue que la Iglesia no puede abandonar al hombre, y que «este hombre es el primer camino que la Iglesia debe recorrer en el cumplimiento de su misión…, camino trazado por Cristo mismo, vía que inmutablemente conduce a través del misterio de la encarnación y de la redención».

60.

… (continúa)

En el mismo documento he hecho también una llamada a las Iglesias cristianas y a todas las grandes religiones del mundo, invitándolas a ofrecer el testimonio unánime de las comunes convicciones acerca de la dignidad del hombre, creado por Dios. En efecto, estoy persuadido de que las religiones tendrán hoy y mañana una función eminente para la conservación de la paz y para la construcción de una sociedad digna del hombre.

… (continúa)

 

Dado en Roma, junto a san Pedro, el día 1 de mayo —fiesta de san José obrero— del año 1991, décimo tercero de pontificado.

IOANNES PAULUS PP. II